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1 ago. 2015

No voy a negar que crucé una ciudad entera saltando en un solo pie, bajo la escarcha y las tinieblas, solo para encontrarme con un par de tetas y un buen culo que creían ser nada mas que un par de tetas y un buen culo.
Tarde tres horas y media, los escalofríos y la fiebre se amigaban poco a poco con mi ser, viajamos los tres; y de pronto la vi por fin a través de la ventana, se acomodaba sus pelos como imaginando que a mi me interesaba verla peinada, todo recogido hacia el lado izquierdo para que se note el lunar que tenia bajo su oreja derecha, a veces le sonreía para que no sintiera que todo el tiempo que le llevaba ese procedimiento fuera en vano.
-Pero mujer, si usted supiera que lo que me encanta son sus palabras acompañadas de tan bello aroma, cuando se acerca a mi solo para contarme que le gusto una flor de pétalos blancos, que paso por la librería y el hombre que allí atiende no la saludo, sus ofensas por conseguir solo ciruelas verdes y ácidas...
La comida, el postre, la charla, y todo ese acto de respeto para poder dormir a su lado, desvestirla y sentir como la sangre recorre sus venas, en cada surco de su piel, en cada curva, por sus caderas, su espalda, hasta lo infinito.-

Me alejo de la ventana, y no me animo a tocar la puerta de lo exaltado que me siento, al entrar allí abundaba el humo de su cigarro, las conversaciones grises, y su pecho descubierto provocando sutilmente.
No puedo convertir en poesía a alguien que cree que no es mas que un buen rato. Quiero volver a esa ventana todos los días solo para pensar en que de ese rincón salen los mejores versos; a la décima vez, volvió a recoger su pelo hacia el lado izquierdo, se me ocurrió moverme hasta la puerta para golpear.. pero ya golpeaban, y ya entraba otro como yo, al que también provocaban sutilmente.

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